domingo, 7 de febrero de 2016

ENTREVISTA CON SERGEI CHARKOV: LA MAGIA DEL CHATKHAN



Sergei Charkov y su hija Julia en concierto.
El maestro Sergei Charkov es quizás el más reconocido lutier de la República Jakasia; sus instrumentos —codiciados por intérpretes, coleccionistas y amantes de la música siberiana— ya se encuentran en muy diversas latitudes, como Japón, Austria, Estados Unidos o Perú, entre muchos otros lugares del mundo.  Sin embargo, pese a la excelente reputación de su trabajo, uno de los rasgos que más se destaca en la persona de Sergei Charkov es su humildad, especialmente a la hora de hablar sobre su trabajo como lutier, maestro y músico tradicional.

     ¿En qué se diferencia la música de Jakasia de otras músicas siberianas, como la tuvana o la altaica?  

     La línea melódica y los ritmos constituyen la diferencia primordial, por otra parte el protagonismo del chatkhán en las composiciones le da un carácter particular a la música tradicional jakasa. En cuanto al idioma jakaso, quizás tenga más parentesco con el altaico que con el mismo tuvano, lo cual le da un carácter particular a nuestra música y a las épicas tradicionales que preservan los khai-chi.

     El chatkhán se considera la cítara del Asia Central, y este es uno de los instrumentos que usted elabora. ¿De cuántas cuerdas consta el chatkhan tradicional jakaso?

     Siete. Mi primer profesor de chatkhán en la Escuela de Música de Askiz, lo consideraba un instrumento arcaico, primitivo, y enseñaba un tipo de interpretación que, a mi modo de ver, es bastante limitada si se consideran todas las posibilidades reales del instrumento. Ahora yo elaboro chatkhanes de hasta doce cuerdas, aunque también sigo haciendo de siete y nueve cuerdas. La mayoría de nuestros chatkhanistas prefiere las doce cuerdas, pues ofrecen mayor versatilidad y una caja de resonancia más poderosa. Como lutier y como músico siempre he buscado la experimentación, y no pienso que el chatkhán sea un instrumento del pasado.

 
Video con imágenes de la exposición de chatjanes de Charkov en Ababán, el instrumento que ese escucha es un chatkhán tradicional.
 
     Hace algunos meses tuvo lugar una exposición suya en una de las galerías más importantes de Jakasia, ¿podría contarnos un poco al respecto?

     Desde hace mucho tiempo he tenido la intención de dar a conocer el chatkhán y de rescatar su valor cultural e instrumental; la exposición que mencionas fue justamente una exposición donde presenté más de veinte tipos diferentes de chatkhanes elaborados en mi taller. Están hechos en diversos materiales, con distinto número de cuerdas y tipos de afinación.

 
Julia Charkova interpréta un chatkhán de 12 cuerdas elaborado por su padre. 2015.
 
     ¿Podría relatarnos cómo surgió su interés por la música tradicional de Jakasia?

     Siendo muy joven quise aprender a tocar la guitarra, sin embargo mis padres nunca me compraron una. Ese fue el momento en el que intenté por primera vez hacer un instrumento musical; sin embargo, mis primeros intentos por crear una guitarra fracasaron rotundamente. Más adelante, mientras prestaba el servicio militar, logré elaborar el cuerpo de una guitarra acústica, sin mayores detalles, pero ya era algo. Más adelante quise aprender a interpretar la guitarra profesionalmente, entré a la Facultad de Música de Askiz, pero por consejo de los profesores (un mal consejo, quizás) empecé a tocar la dombra rusa, un instrumento de tres cuerdas cuya técnica es bastante compleja. Tendría que pasar un buen tiempo antes de que conociera a mis primeros maestros de chatkhan.


     Pero usted elabora otros instrumentos además del chatkhan…

     Sí, en principio yo sé construir todos los instrumentos tradicionales de la música jakasa. Sin embargo podría decirse que me especializo en dos instrumentos, los que más me gusta interpretar: el chatkhán y el ikh (nuestra viola esteparia). También construyo con frecuencia tambores tradicionales, rituales.


Sergei Charkov (derecha), con el grupo Sabjilar, Jakasia.
 

     Usted lideró dos de los proyectos musicales más importantes, por no decir legendarios, en la historia de la música de jakasia, Sabjilar (junto al maestro Slava Kuchenov y Anna Burnakova) y Kirkaz (en compañía de su hija Julia Charkova). ¿Cómo se han venido engranando los oficios del lutier y del intérprete en su propio trabajo?

     Para mí, hacer instrumentos musicales e interpretarlos es algo que constituye un todo orgánico. Crear instrumentos únicamente para venderlos es algo que no tiene sentido en mi propio quehacer. Yo considero que el balance lo otorga la interpretación, el sonido mismo. Dos alas de un mismo pájaro.

 
     Sin embargo, hasta donde tengo entendido, usted no ha dado conciertos recientemente.

     No ha sido algo premeditado, últimamente he tenido bastante trabajo en el taller, construyendo y restaurando instrumentos. Sin embargo, ya empiezo a sentir ese desbalance al no estar tocando en público.

 Sergei Charkov interpreta un tema tradicional jakaso en Abakán, 2015.

     ¿Hay algún proyecto musical en gestación?

     Sí. Se trata de algo más contemporáneo, cercano a lo que en Rusia ha empezado a denominarse etno-rock. Siempre me ha gustado el rock, desde mis primeros acercamientos a la guitarra en mi juventud. En el segundo disco de Sabjilar, grabado en San Francisco, puede sentirse esa influencia, no de manera premeditada ―pues estábamos haciendo folk tradicional—, pero sí es algo que se destaca en la esencia de algunas composiciones.
 
 

1 comentario:

  1. la música de Siberia si tiene un sonido definitivamente rockero. Muchas gracias por compartir.

    ResponderEliminar